Decálogo del Cooperante

Fundación Arruzafa- Fundación Humanitaria Urafiki
Tanzania, Abril 2009

1.- La cooperación es una actitud, no una aptitud.
Cuando cooperas acudes voluntariamente, nadie te reclama por tu valía. Aportas tu esfuerzo personal a cambio de la oportunidad de aprender y de vivir intensamente a través de la ayuda que ofreces a los demás.

2.- Ser cooperante es un privilegio.
Participar en una acción de cooperación es una oportunidad única. La verdadera gratificación la recibes tú, no el receptor de tu ayuda. Éste la recibirá de otros muchos como tú, posiblemente mejores que tú y más útiles que tú.

3.- La cooperación profesional es exigente.
Debes aplicar tus conocimientos con la misma precisión y eficacia que lo harías en tu trabajo habitual. Calcular con previsión los procedimientos que vas a desarrollar y el material necesario que debes transportar y disponer para su correcta ejecución.

4.- La correcta cooperación debe analizarse.
No pretendas realizar procedimientos complicados y sé consecuente con los medios de que se disponen. No puedes abarcarlo todo ni empeñar a los que te sigan en proyectos inalcanzables. La ilusión sin solución solo deja decepción. Aporta soluciones y no problemas.

5.- La cooperación es un estado de ánimo.
No metas en la mochila tus circunstancias personales. Tus frustraciones y problemas no los puedes sumar a los que ya tienen las personas que reciben tu ayuda. Tu dedicación al trabajo hará que los malos momentos se olviden pronto.

6.- La cooperación se apoya en la experiencia.
Respeta y valora la opinión de las personas que trabajan donde vas. Tu presencia será temporal así que tu aportación debe ser meditada, proporcionada y sin rupturas. No seas inocente y evita a las personas y organizaciones que se aprovechan de la ayuda para lucrarse.

7.- Los cooperantes trabajan en grupo.
Debes proteger a tus compañeros y ayudarlos en todo momento. Apóyate en ellos cuando te asedie el desánimo y no lo sufras en soledad. La armonía y el equilibrio en el grupo son determinantes para poder hacer el trabajo previsto.

8.- La cooperación exige disposición.
Tu salud es básica. Sin ella no se lleva a cabo la ayuda que ibas a prestar. Si enfermas allí, o a tu vuelta, dificultas la continuidad del proyecto. Haz de la prudencia tu virtud y extrema tu precaución con la comida, la circulación o el medio ambiente.

9.- El cooperante es un ser anónimo.
No eres un salvador. No eres un héroe. Sólo eres un cooperante más. No esperes premios ni reconocimiento singular. Busca solo tu propia recompensa personal; tu dignidad como persona y la satisfacción de tu conciencia.

10.- La cooperación es un compromiso.
Eres libre de no compartir estas reglas. No es necesario que seas cooperante si no te sientes preparado para ello y nadie te lo va a recriminar. Seguro que aquí puedes cooperar de muchas otras formas. Pero, si lo haces, dedica un tiempo a esta reflexión.

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