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¿Cuándo realizar la primera revisión a mi hij@?

Una mala graduación visual puede afectar a resultados escolares y predisponer negativamente frente al estudio o el colegio

El inicio del nuevo curso escolar es un buen momento para realizar una revisión ocular a los peques de la casa. Un defecto ocular o una mala graduación visual pueden afectar los resultados escolares y predisponer negativamente al niño frente al estudio o al colegio.

La primera revisión debería de realizarse alrededor de los tres o cuatro años, ya que a esta edad la visión del niño aún esta en crecimiento y las causas de pérdida de visión productoras del “ojo vago” ya están presentes y pueden ser tratadas a tiempo; después de los ocho años estas causas son de difícil tratamiento y existe un mal pronóstico visual.

Además, muchos de los defectos visuales pueden pasar inadvertidos para los padres y pediatras que no anden tras su pista. Al término de un desarrollo visual normal, el niño de seis o siete años de edad posee una visión adaptada para ver bien de lejos y para observar con precisión y sin fatiga los objetos de cerca en las tareas de lectura, dibujo o escritura.

La motilidad ocular correctamente coordinada le permite seguir un objeto en movimiento, converger para mirar un punto próximo y volver al paralelismo de los ejes visuales para observar un objeto alejado. Igualmente, la coordinación de las imágenes captadas por cada uno de los dos ojos le permite apreciar las distancias.

Sensible también a los movimientos de pequeña amplitud, a los colores y a los pequeños cambios del contraste, el niño aprende paulatinamente a percibir los detalles finos y a representar en su mente diferentes dimensiones y orientaciones espaciales.

El estudio y la valoración clínica de todos estos aspectos funcionales del órgano de la visión es competencia tanto del oftalmólogo como del pediatra, este último, sobretodo, en las edades más tempranas. El diagnóstico y eventual tratamiento precoz de las disfunciones oculares en el niño resulta trascendental, pues algunos defectos visuales únicamente son reversibles durante los primeros años de la infancia. Por esa circunstancia, desde el Hospital La Arruzafa, se recomienda concertar una cita con un especialista.

Uno de cada cuatro niños tiene algún defecto visual sin diagnosticar. Dolores de cabeza, fruncir el ceño, tropiezos, girar lateralmente la cabeza, seguirlos renglones con el dedo, acercarse mucho al papel, guiñar los ojos o taparse un ojo son algunos de los síntomas a los que los padres deben prestar atención como posible manifestación de un problema de visión.

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