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Trasplantes

El Instituto de Oftalmología La Arruzafa de Córdoba fue el primer centro de Andalucía no perteneciente al sistema público, acreditado en 1999 por la Consejería de Salud, para la realización de Trasplantes de Córnea, Implante ocular de Membrana Amniótica y Extracción e Implante ocular de Esclera.

También posee contratos para el suministro de córneas con el Banco Sectorial de Tejidos de Córdoba, con la TSF (Transplant Service Foundation) de Barcelona, y con el Instituto Barraquer de Barcelona. Igualmente, la Fundación La Arruzafa de Córdoba, demuestra ser pionera al ser la primera Institución no pública de Andalucía en obtener la acreditación para tener en sus instalaciones un Banco de Ojos.

Trasplante de Córnea

La córnea es la estructura anterior del ojo cuya característica principal es la transparencia para permitir el paso de la luz y la imagen. La córnea puede estar alterada por opacidades (adquiridas o de nacimiento), edema, o por una deformación (la más frecuente, queratocono).

La finalidad de realizar un trasplante de córnea es recuperar la transparencia de la córnea para permitir el paso de la luz y la imagen al interior del ojo. La córnea para trasplantar procede de un donante previo paso por el Banco de Ojos. Se cumplen los requisitos legales así como las pruebas analíticas necesarias para la donación según la legislación vigente. Debido a la donación anónima y altruista de las córneas agradecemos la generosidad de las familias de los donantes.

La cirugía del trasplante es una Cirugía Mayor que consiste en sustituir la córnea patológica por la córnea del donante.
Hospitalización: Precisa unas horas de inmovilización y reposo postoperatorio según la indicación del oftalmólogo.
Anestesia: Se precisa habitualmente anestesia local y, excepcionalmente, anestesia general.

Existen tres técnicas de trasplante de cornea: Queratoplastia Penetrante (QPP), Queratoplastia Lamelar Anterior (DALK) y Queratoplastia lamelar Posterior o Trasplante del Endotelio (DSAEK o DMEK).

En la gran mayoría de los pacientes el ojo operado no es doloroso, aunque sí puede presentar molestias. La recuperación visual es progresiva, el seguimiento postoperatorio es de varios meses y a veces ocurren complicaciones a largo plazo. No se puede predecir con exactitud cuánta visión se va a recuperar. Puede precisar corrección óptica, gafas o lentillas para conseguir la mejor visión posible. Precisa tratamiento con colirios y ocasionalmente tratamiento general, incluso medicación inmunosupresora.

Se harán todas las pruebas y tratamientos necesarios para que los riesgos de la intervención se reduzcan al mínimo. Su estudio incluirá, entre otras, pruebas serológicas para la determinación de virus de la hepatitis C (VHC), de la hepatitis B (VHB) , virus del SIDA (VIH), etc…Se notificará cualquier resultado trascendente para su salud.

El tejido que se implanta es de procedencia humana, donado de manera altruista y desinteresada. Cada donante y tejido donado se ha evaluado por personal sanitario cualificado y se han aplicado protocolos para evitar el riesgo de transmisión de enfermedades.

Trasplante de Limbo

El Limbo es una zona “fronteriza” que existe entre la córnea y la conjuntiva-esclera en la cual se producen las células madre que nutren continuamente al epitelio corneal de sus células sanas.

La finalidad de realizar un trasplante de limbo es recuperar la transparencia de la córnea para permitir el paso de la luz y la imagen al interior del ojo. Cuando el limbo está dañado, (por traumatismos, causticaciones o enfermedades como la aniridia), deja de producir células madre que son imprescindibles para que exista un epitelio corneal sano. Al no existir estas células, lo que “invade” la córnea es un tejido similar al de la conjuntiva y, por tanto, se pierde la transparencia corneal. Además, al no existir un epitelio sano, se producen continuamente úlceras corneales y molestias crónicas que hacen que la calidad de vida del paciente empeore sensiblemente. El limbo para trasplantar puede proceder del ojo sano del propio paciente o bien de un donante previo paso por el Banco de Ojos. Se cumplen los requisitos legales así como las pruebas analíticas necesarias para la donación según la legislación vigente. Debido a la donación anónima y altruista de las córneas agradecemos la generosidad de las familias de los donantes.

En la gran mayoría de los pacientes el ojo operado no es doloroso, aunque sí puede presentar molestias. La recuperación visual es progresiva y el seguimiento postoperatorio es de varios meses, no siendo infrecuentes las complicaciones a largo plazo. Puede precisar corrección óptica, gafas o lentillas para conseguir la mejor visión posible. Precisa tratamiento con colirios, tratamiento general e, incluso, medicación inmunosupresora.

Esta intervención consiste en la sutura en la superficie del ojo de un tejido extraído de la placenta de una mujer que acaba de dar a luz. Este tejido ha pasado los controles que la ley exige para este tipo de procedimientos en cuanto a esterilidad y posible transmisión de las enfermedades. El objetivo que perseguimos al implantar este tejido es intentar cerrar un defecto epitelial persistente en la córnea, usarlo como “parche” después de la extracción de un tejido dañado, usarlo como recubrimiento para aportar factores que disminuyan la inflamación en un ojo que ha sufrido una quemadura-causticación y, en general, en multitud de procesos en los que ha sido descrito que puede ser útil como coadyuvante para restablecer la integridad de la superficie ocular.

Después de la intervención el paciente se marcha a su domicilio con el ojo tapado y es revisado al día siguiente. A partir de ese día se prescriben unas gotas de antibiótico y antiinflamatorio durante varias semanas. Habitualmente el paciente llevará una lente de contacto, aunque ésta puede retirarse a decisión del oftalmólogo. Durante el tiempo en que la membrana amniótica permanece en la superficie del ojo el paciente puede sufrir de irritación crónica con la consiguiente molestia. Habitualmente la membrana amniótica debe permanecer en la superficie ocular alrededor de 3-6 semanas, pero este tiempo puede acortarse bien por decisión del oftalmólogo o bien porque se desprenda espontáneamente. Así mismo, el oftalmólogo puede decidir alargar el tiempo durante el cual la membrana amniótica debe permanecer en la superficie del ojo.