El coordinador de la Unidad de Glaucoma del Hospital Arruzafa alerta sobre una patología que supone la tercera causa de ceguera en Europea; el cuatro por ciento de personas que superan los setenta años edad la sufre, por eso “es relevante indicar en su identificación temprana”
El coordinador de la Unidad de Glaucoma del Hospital Arruzafa, Antonio Hidalgo, alerta sobre el grado de incidencia que tiene el glaucoma, una patología ocular que se sitúa como la tercera causa de ceguera en Europa y que hoy celebra su jornada mundial, y señalada que “la mitad de los casos están sin diagnosticar porque los síntomas que presenta son tardíos”.
En este sentido, Hidalgo concreta que un proceso tardío en la identificación de la enfermedad “retrasa su tratamiento y aumenta el riesgo de pérdida irreversible de visión”.
El glaucoma es una afección ocular que “en muchos casos evoluciona de forma silenciosa, ya que los síntomas más evidentes suelen aparecer en fases avanzadas”. Este hecho genera “una necesidad divulgativa”, en alusión a que “la sociedad debe concienciarse de la importancia del diagnóstico precoz”, concreta el oftalmólogo.
Así, añade que “el objetivo es hacer partícipe a la población de la importancia de esta enfermedad y de la necesidad de revisiones periódicas para intentar un diagnóstico precoz que permita aplicar el tratamiento adecuado”, concreta.
Hidalgo explica que en el Hospital Arruzafa existe una “unidad específica” que aborda la patología mediante una “evaluación clínica completa del paciente” y donde se llevan a cabo pruebas diagnósticas dirigidas a “la medición de la agudeza visual y la exploración con lámpara de hendidura”, entre otras.

Según explica, el diagnóstico del glaucoma se apoya en dos tipos de pruebas fundamentales “las estructurales, que permiten analizar el estado de las células responsables de transmitir el estímulo luminoso, y las funcionales, como el estudio del campo visual, que permiten evaluar el impacto de la enfermedad en la visión del paciente”.
TENSIÓN OCULAR
Hidalgo refiere que una vez confirmado el diagnóstico, “el tratamiento se orienta, principalmente, a reducir la presión intraocular”, un factor clave en la evolución de la enfermedad. De igual manera, asegura que en la actualidad se emplean tratamientos médicos con colirios hipotensores y, en determinados casos, intervenciones quirúrgicas, si fuera preciso.
Desde la Unidad de Glaucoma del Hospital Arruzafa, señalan que el manejo del glaucoma ha evolucionado en los últimos años hacia una actitud más “proactiva”, en alusión a que se interviniendo antes para evitar la progresión de la enfermedad. Asimismo, ha destacado que, actualmente, existen otras opciones terapéuticas, incluidos nuevos dispositivos quirúrgicos que permiten controlar la presión ocular.
El especialista advierte de que el riesgo de padecer glaucoma aumenta con la edad, “especialmente a partir de los 70 o 75 años, cuando la incidencia puede acercarse al 4% de la población”.
Por este motivo, Hidalgo recomienda realizar revisiones oftalmológicas “cada dos o tres años”, especialmente, en personas mayores o con antecedentes familiares, con el fin de detectar el glaucoma de forma temprana y evitar la pérdida de visión.
