
El oftalmólogo, de la Unidad de Segmento Anterior, Córnea y Cirugía Refractiva, recomienda utilizar únicamente gafas homologadas con certificación ISO 12312-2 y extremar la vigilancia con los menores
Extremar las precauciones ante un riesgo real e irreparable. El eclipse que se va a poder ver mañana desde España requiere tener en cuenta una serie de recomendaciones necesarias para evitar lesiones oculares que pueden llegar a ser permanentes.
Juan Prados, de la Unidad de Segmento Anterior, Córnea y Cirugía Refractiva del Hospital La Arruzafa, concreta cuáles son los riesgos asociados a la observación directa del sol y ofrece una serie de recomendaciones para disfrutar del fenómeno astronómico de forma segura. El principal peligro está en mirar directamente al sol. Incluso durante el eclipse, existe riesgo de provocar lesiones dada la potente radiación solar. Aunque durante determinadas fases del fenómeno el deslumbramiento pueda ser menor, la exposición directa puede provocar desde una visión borrosa transitoria hasta lesiones permanentes en la retina.
Tal y cómo detalla, el daño se produce mediante un proceso fotoquímico que puede alterar de forma irreversible los tejidos de la retina encargados de percibir la luz. Esta lesión puede traducirse en una pérdida de visión a largo plazo, con secuelas como manchas en el campo visual —conocidas como escotomas—, especialmente en la zona central, o alteraciones en la percepción de los colores.
Uno de los principales riesgos de este tipo de exposición es que la persona puede no percibir inicialmente que se está produciendo una lesión. “De hecho, uno de los problemas con este tema es que realmente no duele el daño que está produciendo, y aun así, a pesar de no percibir un dolor, sí que se puede estar produciendo una lesión a nivel retiniano”, concreta. Esta ausencia de dolor puede generar una falsa sensación de seguridad y favorecer que la persona continúe observando el sol durante más tiempo del recomendable, aumentando el riesgo de sufrir daños permanentes.
Ante la elevada demanda de gafas específicas para observar eclipses, que pueden llegar a agotarse en muchos establecimientos, el especialista recomienda extremar la precaución ante productos adquiridos por internet o gafas que no cuenten con las garantías correspondientes. Las gafas de sol convencionales, incluidas las polarizadas o ahumadas, no proporcionan una protección suficiente para mirar directamente al sol. Además, al oscurecer la imagen pueden provocar la dilatación de la pupila y favorecer la entrada de una mayor cantidad de radiación, incrementando el riesgo de lesión.
Para realizar una observación segura es imprescindible utilizar gafas específicas para eclipses que cumplan la certificación ISO 12312-2. Estos filtros están diseñados para bloquear más del 99,9 % de la luz visible y de las radiaciones no visibles, como la ultravioleta y la infrarroja. Prados señala que una forma orientativa de comprobar la elevada capacidad de filtrado de estas gafas es utilizarlas en condiciones normales, “prácticamente no deberíamos ser capaces de ver absolutamente nada”. De igual manera, concreta que los filtros de oscuridad habituales pueden dejar pasar entre un 5 % y un 10 % de la luz, una cantidad que resulta excesiva cuando se observa directamente el sol y que puede provocar una exposición potencialmente perjudicial para la retina.
El riesgo no se limita a la observación directa a simple vista. Quienes utilicen telescopios, prismáticos o cámaras fotográficas deben emplear igualmente filtros solares específicamente diseñados para estos dispositivos. Estos filtros deben colocarse delante del objetivo, de manera que la radiación solar quede bloqueada antes de entrar en el sistema óptico. No es suficiente con colocar el filtro entre el visor y el ojo, ya que las lentes pueden concentrar la radiación solar y aumentar considerablemente el riesgo de lesión ocular.
El eclipse será un acontecimiento que muchas familias querrán disfrutar, por lo que el oftalmólogo insiste en la necesidad de supervisar especialmente a los menores y explicarles los riesgos de mirar directamente al sol. “Hay que advertirle, sobre todo a los más pequeños de los peligros, que tengan mucho cuidado, que en ningún momento se quiten la protección, ni siquiera cuando el eclipse sea completo”, recomienda. El especialista recuerda que uno de los momentos de mayor riesgo se produce cuando el sol vuelve a aparecer tras la fase de ocultación, ya que una exposición directa, incluso durante un periodo muy breve, puede ser suficiente para provocar una lesión ocular definitiva.
Desde el Hospital La Arruzafa se recomienda, no mirar nunca directamente al sol sin la protección adecuada y utilizar exclusivamente filtros solares específicamente diseñados y homologados para la observación de eclipses.