El Hospital Arruzafa y la Asociación de Amigos de las Ermitas de Córdoba colaboran en la restauración de una singular obra de arte anónima que ha permitido recuperar la imagen de un ‘joven’ Sagrado Corazón de Jesús.

La figura se va a emplear en adelante en un proyecto divulgativo que contempla su presencia física, de manera itinerante, en diferentes centros de enseñanza cordobeses durante el curso escolar.

La obra, bendecida por el Prior de los Carmelitas Descalzos de las Ermitas, Padre Fernando Donaire, fue adquirida el pasado año por la  asociación de Amigos de las Ermitas con la finalidad de que fuera rehabilitada para, posteriormente, dar uso en el monumento y fuera del mismo.

Se trata de una imagen de un metro y medio de altura que muestra la identidad de un niño Jesús en edad preadolescente y que simboliza con su expresión el núcleo germinal de la fe cristina, el amor que Dios manifiesta a todos los seres vivos.

El Hospital Arruzafa ha colaborado de manera íntegra “en todo el proceso de recuperación de la obra” realizada en el taller de los Hermanos Castillo, como explica el presidente de la asociación, Juan Manuel Fernández, que apostilla sobre “el admirable trabajo realizado ya que el deterioro de la pieza era patente”.

Así, añade que “se trata del segundo proyecto conjunto en el que colabora el hospital oftalmológico que, hace cuatro años, también posibilitó poner en valor las Ermitas añadiendo un elemento telescópico muy aceptado en la explanada del Sagrado Corazón, desde donde se contempla una singular perspectiva de Córdoba y todo el valle del Guadalquivir. Estamos muy agradecidos por ello”, concluye.

En el acto de bendición de la figura, ha contado con la presencia del director médico del Hospital Arruzafa, Juan Manuel Laborda, su director gerente, Rafael Agüera, el propio Prior y diversos representantes de la Junta Directiva de esta asociación.

Se da la circunstancia de que dentro de tres años se va a conmemorar el 350 aniversario de la aparición a Santa Margarita de Alacoque;“el 16 de junio de 1675 se apareció Nuestro Señor y mostró su Corazón a Santa Margarita María de Alacoque. Su Corazón estaba rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior de su corazón, salía una cruz. Santa Margarita escuchó a Nuestro Señor decir: He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio, en este sacramento de amor. Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón”, concretó el prior.