Desarrollado por el Departamento de I+D+i, determina que la detección precoz y el tratamiento con fármacos que regulen la respuesta inmunológica resultan trascendentales para el abordaje de la infección por coronavirus

Un informe elaborado por el Departamento de I+D+i del Hospital La Arruzafa (HLA) detalla que la detección precoz, fundamentada en la monitorización del sustancias específicas de las células (citoquímica) y en el control de tres marcadores de inflamación (IL-6, dímero D y ferritina), junto con el tratamiento mediante medicamentos que regulan la respuesta inmunológica del organismo favorecen el abordaje médico del contagio por Covid-19 (coronavirus).

El documento, elaborado por el oftalmólogo Antonio Cano, basado en evidencias médicas desarrolladas desde que se hicieron públicos los primeros informes de pacientes contagiados en China y sustentado en veintitrés artículos de estudios científicos internacionales publicados sobre el coronavirus, deduce que en la respuesta humana a modo de «tormenta inflamatoria» provocada por el virus puede ser favorable el empleo de fármacos inmunosupresores, dado que «minimiza» la inflamación.

El documento, que indica los factores de riesgo existentes entre los pacientes ya hospitalizados, segmentados según requieran o no atención en unidades de cuidados intensivos (UCI), estratifica el nivel de riesgo de un paciente con antecedetnes previos y la derivación del contagio a tenor de las consecuencias que ocasiona en la persona.

Patrón común

Así, se concreta que existe un «patrón en la patogénesis» del contagio que produce una liberación de hasta nueve proteínas que regulan la función celular (citoquinas) inflamatoria provocando niveles elevados en la sangre que se relacionan con la severidad y el pronóstico de la enfermedad. Dicha consecuencia puede provocar afecciones en el tejido pulmonar tales como una cicatrización del mismo (fibrosis pulmonar) y un fallo a nivel orgánico, como apunta el doctor Cano.

De igual manera, entre las consecuencias provocadas por el Covid-19 se incluyen la elevación en cadena de la polimerasa (proteína C reactiva producida por el hígado), de la ferritina, la glucoproetína IL-6 y de la enzima catalizadora LDH, que se encuentra en múltiples tejidos del cuerpo, preferentemente en el corazón, hígado, riñones, músculos, glóbulos rojos cerebro y pulmones.

En este sentido, se apunta a que con dichos parámetros se requieren tratamientos “intensivos prolongados” que incluyen el empleo de corticoides, inmunoglobulinas, antibióticos, oxigenoterapia y ventilación mecánica.

Dichas circunstancias, a partir de la experiencia asumida por las evidencias científicas, proponen un sistema de clasificación en etapas donde se pueda reconocer la enfermedad propiciada por Covid-19 según tres grados distintos de gravedad aplicando estadios de primer, segundo y tercer grado para aplicar distintas terapias que evolucionarán a partir del grado de afección orgánica del paciente.

Este análisis científico coyuntural forma parte de los protocolos de investigación y las nuevas líneas abiertas por el Departamento de I+D+i del HLA desde que se declarara por la Organización Mundial de la Salud (OMS) la pandemia por coronavirus.

Tal y como detalla del coordinador del mismo, «está realizado con el propósito de aportar una visión global al contexto científico generado por el Covid-19″. En esta línea, Cano concluye que «todas las líneas de investigación analizadas concluyen en la importancia de la detección precoz del estado de contagio para su abordaje mucho más óptimo y satisfactorio para el paciente».

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